¿Cómo aprender a vender lo que sea?

Alén de las obvias razones y más habituales, no quiere vender solo para conseguir dinero y proseguir restituyendo su inventario, invertirlo en el negocio o para beneficio personal. Es esencial, evidentemente, pero no ha de …

Alén de las obvias razones y más habituales, no quiere vender solo para conseguir dinero y proseguir restituyendo su inventario, invertirlo en el negocio o para beneficio personal. Es esencial, evidentemente, pero no ha de ser la razón primordial para vender, sino más bien para validar su modelo de negocio.

Cuanto mucho más vendes, mucho más aprendes sobre tu audiencia, cuanto mucho más aprendes sobre ti, cuanto mucho más aprendes sobre tu producto o servicio, mucho más aprendes sobre tus contendientes. Resumiendo: cuanto mucho más evoluciones.

Contribuye a tus clientes del servicio, no les vendas

Ten en cuenta que la venta es una consecuencia. Si deseas ganarte el respeto y la seguridad de la multitud, ayúdalos, no los vendas. Esto supone añadir valor desde la primera interacción que tienes con la persona, así sea por teléfono o en persona, e inclusive sugerir opciones que en un inicio no te tienen la posibilidad de agradar, como sugerir otro distribuidor.

Siempre y en todo momento me llama la atención en el momento en que me acercamiento con comerciantes que no se toman el tiempo de estudiar a su cliente, su negocio, su mercado, sus desafíos, sus pretensiones, etcétera. En estos momentos en que el ingreso a la información es tan simple y es viable entender tanto con una fácil búsqueda en Internet, es inconcebible y también imperdonable que esto no se lleve a cabo.

Es primordial que te marques objetivos diarios, por semana…

Fijar una facturación o facturar impulsa la orientación a «pegar la pelota». Consejo: mejor que eso, mire las acciones cotidianas y por semana: «Debo llevar a cabo tantas llamadas a esta lista de clientes del servicio todos y cada uno de los días y tantas visitas a estos contactos cada semana». En ventas, los desenlaces son fruto del trabajo bien hecho.

Si no apuntas a nada, lo mucho más posible es que aciertes, pero el premio es nada. Las ventas son siempre y en todo momento la consecuencia del trabajo bien hecho, con lo que si bien el propósito real sea vender, el propósito debe traducirse en ritmos y géneros de trabajo.

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